Después de unas semanas de locura, y
tensión con los deadlines llegó el día en que iba a volver a ver a
mis padres en Paris. En particular, había que ir a buscarlos al
aeropuerto Charles de Gaulle y con el miedo de que se perdiesen, de
que no se pudiesen comunicar, que los deportasen por feos... no lo
sé!
De todos modos, el trámite fue
bastante sencillo mi tren llegó a las 15.30 al aeropuerto, y a las
15.50 los volví a cruzar. Se les notaba que tenían un cagazo
bárbaro. De hecho, después de saludarlo mi papá me pidió que lo acompañase al baño jaja Sí, la historia se empieza a dar vuelta! Decí vos que no le tuve que bajar los lienzos... Así, iniciamos la partida hacia el hotel: tomar un tren y
combinarlo con el metro; ya las primeras cosas de gran ciudad.
Al llegar al hotel, fue divertido
porque había un hombre árabe que atendía pero que hablaba francés
como él tenía ganas. Yo apenas le entendía, me imaginaba papá y
mamá. Para colmo, se le ocurrió empezar a hablar inglés,
sinceramente se entendía menos aún. Ya me imaginaba como se iban a
comunicar.
